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Fernando Gabriel Piérola

 Nació en Paraná –Entre Ríos- el 25 de junio de 1952. Fue asesinado en Margarita Belén a los 24 años. 

Era el segundo de seis hermanos. El papá, Héctor, era profesor de letras, y organizó con un grupo de intelectuales un encuentro de poesía o algo así y lo trajeron a Nicolás Guillén -el poeta cubano-. La mamá, Amanda siempre tuvo mucha energía y ganas de hacer cosas, mucha garra.

A Fernando, le gustaban los deportes, como a sus hermanos criados a dos cuadras del club ECHAGÜE, famoso en Paraná por el Basquet y sus bailes de carnaval.

Hizo la escuela primaria y secundaria en Paraná. Fernando quiere comenzar arquitectura, y entonces a encontrar el lugar dónde hacerlo. Su padre tenía amigos de la infancia –vecinos en Paraná- que estaban viviendo en Resistencia hacía muchos años. Siempre estuvieron en contacto, Héctor le escribe una carta pidiéndole referencias sobre la UNNE, porque como Fernando era un adolescente muy sensible no quería mandarlo a una universidad muy politizada y le consultaba que tanto lo era ésta en comparación de Córdoba o Rosario. La respuesta fue que la UNNE era una buena elección. Así fue los primeros días de diciembre de 1970 estaba Fernando, su mamá y la que era su novia en ese momento, inscribiéndose en Arquitectura en la UNNE.

Durante el primer año ya estaba de novio con quien sería años después su esposa. En ese tiempo estudiaba y trabajaba como dibujante en un estudio de arquitectura, que quedaba por la Avenida Wilde y Catamarca. Era un buen estudiante, él todo lo que hacía lo hacía  a conciencia, con esmero y ganas, cumplía todo lo que se proponía. Quizás esa era su característica más sobresaliente: claridad de sus objetivos y de llevarlos a cabo.

En este tiempo vivió en lo que llamaron “la embajada de Entre Ríos”, una casita muy simpática que todavía está intacta en calle Colón y la vía, junto a otros estudiantes. Le encantaba la música, el deporte -especialmente el básquet-. En Resistencia jugó, y dicen era bueno, en el Club Villa San Martín. También le gustaba leer, tomar mate -hacía honor a sus pagos- Era muy independiente, más que porque lo sentía, por decisión de vida. Era muy racional, todo tenía una razón.

Luego vino su viaje por Latinoamérica desde marzo de 1974 al 12 de enero de 1975. Era un viaje muy pensado y elaborado por él. Vendió un equipo de música impresionante que tenía. Su viaje fue maravilloso, escribía en un cuaderno a su novia y cuando se acababa lo enviaba por correo. Todo el año se estuvieron así comunicados a través de varios cuadernos(que se perdieron cuando años después los detuvieron).

Llegó hasta Panamá y México donde estuvo más tiempo. Su idea era conocer Cuba y luego cruzar a España, luego al Africa y al cumplirse los dos años volver a su país y continuar su vida. Pero el embajador cubano en México le dijo que más valía hacer lo que había que hacer en su país que conocer otros donde la revolución ya estaba hecha. Ahí regresó. Llegó a la Argentina un 12 de enero de 1975, y se casó a mes y medio de su llegada: estaba muy apurado, tenía mucho que hacer.

No militó en la universidad, se fue directo al barrio. El era marxista, fue montonero porque decía que el único movimiento popular verdadero y era el pueblo era el peronismo. Fue detenido en Misiones junto a su esposa, y llevados a la Brigada de investigaciones de Resistencia.

La tarde del 12 de diciembre es llevado a la Alcaidía y de allí al convoy que va a Margarita Belén. Es visto por varios compañeros esa noche.

En comunicados oficiales figura como uno de los  “prófugos”. Sin embargo, en 1978, en una comunicación oficial a su esposa la tratan como “viuda de Piérola”.

Su cuerpo nunca fue entregado a la familia.