Carlos Alberto Duarte

 Misionero, del norte de la provincia –muy cerca de Puerto Iguazú- nació y vivió en Puerto Esperanza. Nació el 14 de noviembre de 1952. Hacíaun mes que había cumplido sus 24 años cuando fue asesinado en Margarita Belén.

Su padre y todos los hermanos fueron militantes peronistas, según la edad se reconocen como peronistas de “cuna” y peronistas de“formación” (“los jóvenes eran más estudiosos de la política, eran más metodológicos). Carlos estaba muy formado, leía mucho y discutían con los hermanos.

En 1971, llega a Resistencia a estudiar Ciencias Económicas, si bien ya militaba en la juventud peronista en Misiones, no había mucho ambiente político, su militancia importante se inicia en la Juventud Peronista Universitaria en Resistencia. Hizo trabajos en los barrios y en especial trabajó con los Tobas en la ciudad.

No terminó la carrera, le faltaban unas pocas materias para recibirse de contador público, su proyecto era llegar a ser doctor en economía.

Al principio de 1975, se casó con una chica de Resistencia que no era militante. El trabajaba en una empresa llevando la contabilidad hasta el momento de su detención. 

La detención

Fue detenido en Corrientes en noviembre o diciembre de 1975. Pasa pronto a disposición del PEN (Poder ejecutivo Nacional), en enero de1976, la familia se entera que está detenido en la U7 de Resistencia y logran visitarlo por primera vez. En febrero de 1976, reciben los hermanos la última carta. Luego será también detenida también su esposa y liberada unos años después.

La familia intenta verlo y saber de él de muchas maneras, no fue posible. Solo supieron algunas cosas por un sacerdote que visitaba a los detenidos. El había dicho a su hermano que Alberto era “una persona excepcional, con muy buena actitud, muy criterioso, serio y responsable” y que pedía que avise al hermano que preparen a la familia porque el clima adentro de la cárcel estaba cada vez peor.

En octubre de 1976, el padre va a buscarlo, Larrategui le anota en una tarjetita que el hijo contaba con buena salud y se la firma. El 6 de enero recibe la familia un comunicado del Ejército: “cumpliendo en informarle que su hijo... fue muerto al intentar fugarse en un traslado”.

Cuando fueron a retirar el cuerpo, no querían que se abra el cajón. El padre se puso firme y dijo que no iba a trasladar y velar un cuerpo que no sabía si era o no su hijo. Pero los cuerpos no habían sido guardados en condiciones y en los días que había pasado ya estaban muy deteriorados.